martes 7 de junio de 2011

Esta guerra la gana quien lance el primer balde de agua fría.





El estruendoso ruido de un esquema que se quiebra, siempre me ha dado un placer morboso, una risa malévola y tristona, una carcajada atenuante, un nosequé en la boca del estomago. Y es que las mariposas en el estomago no son más que huecos llenos de tripas que se pelean entre si el espacio que se lleno de luz...

Te dije siempre que no fue que nos vendieron mal los cuentos de hadas, fue que no supimos ofertar, no supimos entender que pagábamos más de lo que debíamos, que no valía lo que pesaba cada cuento con final feliz, que es mentira que el tipo de tu vida te va a querer cómo sea, incluso con una cola de pecado, un papá energumeno y un amigo cangrejo, mira que la Sirenita lo que tuvo fue suerte... También es falso que el monstruo se convierte en príncipe tarde o temprano, La Bella y La Bestia fue sólo un mensaje de apoyo a las mujeres maltratadas... Y Blanca Nieves no es más que una oda a la infidelidad, porque el príncipe nunca dejará de ser perseguido por alguna bruja que te quiera envenenar, ni tu te levantaras nada más que unos siete enanos cabrones.

Quisimos comprar las mariposas, las hadas, los príncipes, los sapos, los finales felices y los ojos brillantes al final de cada página, como si cada uno viniera con un sello de garantía por el resto de la vida. Este complejo de princesa me ha costado más que lágrimas, kilos de menos, corazones rotos y vestidos desgastados. Esta decepción de princesa me ha hecho más dura de lo que quisiera, más macho que vernáculo, más amante que esposa, más sola que soledad, más vacío que al borde del abismo.


No te culpo, no me culpo, no nos culpo, siempre cultivamos rosas con espinas, siempre perdonamos sabiendo que el perdón no acabaría, siempre nos quisimos con ironía, siempre desojamos la misma margarita, siempre nos encontramos más guapos de lo que debíamos, siempre vimos mariposas de colores en lugar de fantasmas negros y de ojos amarillos, siempre le pusimos parchesitos a las grietas del corazón, siempre compramos el ´para siempre´en oferta de 5 por el precio de 1.

Y hoy saboreamos cada letra amarga de 'lo barato sale caro´, sabiendo que los bolsillos los llevamos vacíos, las manos las tenemos sucias, y los pies hinchados de tanta espera y de tantos caminos a pie. Se nos acabo la fe, y esta guerra la gana quien lance el primer balde agua fría.




Laurin Isabel Bello Gutierrez
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