
Un chiste de mal gusto, al final, digo, las cosas cuando llegan a su final son siempre un chiste de mal gusto. Y me gustaría decir que tu y yo -que somos la misma cosa- no lo somos; podríamos ser la proporción inversa de eso, que sería algo así como ser un cuento humorístico, que en todos los casos es de buen gusto, no esa mal formación del género que les dio por llamar´chiste´ lo del mal gusto fue sólo algo que se inventaron para hacer sentir menos peor a los peores.
En todo caso, basta de teoremas dialécticos. Lo que me interesa ahora es contarte que somos una cosa que llego a su final, y que en vez de ser ´un chiste de mal gusto´, somos un historia de humor, de esas que llevan la risa atrapada en alguna esquina del estomago, de esas que la gente nunca sabe cómo contar muy bien, porque es de expertos, y quienes no lo son, quedan inmediatamente incapacitados para contarla otra vez. De esas que además de la risa, guardan dentro de si, la mayor de las tristezas, de esas que se llevan con esmero por el mundo sin mostrárselas a nadie, eso que los creyentes llaman ´la cruz personal´ (¿la gente si inventa vainas, ¿no?).
Quisiera entonces contarte que como leí por ahí (nunca sé dónde leí las cosas), eres mi mejor error (¿dime si eso no suena sexy?), fuiste la espada en la piedra, y yo fui la elegida para sacarla, luego de que alguien te dejo ahí y se fue (y es que, cómo no ser una historia de Disney, si esas, precisamente esas son las que siempre dicen algo más de lo que vez… Y nosotros –juntos- somos algo más de lo que ven).
Fuiste el baile que lleve por dentro, la canción que tararee en silencio, la sonrisa que eché al mundo cuando nadie me miraba. La esperanza recién comprada en la plaza de un pueblo. Fuiste las estaciones que no tiene el año. Fuiste la paz que no tiene Caracas. Fuiste la verborrea de mis ataques de dislexia. Fuiste la mejor manera de morir por 10min. Y eso es lo más cerca que alguien como yo ha estado del amor.
Pero –porque todas las cosas buenas tienen un pero- te dejo, porque te quiero (qué locura, ¿no?), pero es así, como no soy ni pretendo ser perfecta, no soy yo de las que sabe querer sin querer (si es que hay quienes lo sepan hacer). Y no es que me de por vencida, es que me doy por dolida.
Te amo en silencio, ojala lo mismo tu…
…Que el fin del mundo te pille bailando (esto también lo leí, y no sé en dónde)…
Laurin Isabel Bello Gutierrez

2 comentarios:
"...Y no es que me de por vencida, es que me doy por dolida"
Así es la cruda realidad...
Tu blog tan genial como siempre. Un abrazo fuerte!
Gracias amiga... Siempre es bueno saber que hay una personita por ahí, en algún lado del mundo que me lee. Va otro abrazo enorme y fuerte.
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