miércoles 20 de octubre de 2010

'EL niño en cuestión'

Un día a las seis (6) años conocí a un niño, e ipso facto me enamore de él. Tenía acento, manías, y modales; suficiente para decir que ´él niño en cuestión´ era el hombre de mi vida. Pero el tiempo pasó, crecí, conocí otros niños, y ´el niño en cuestión´ también creció, conoció a otras niñas, y pasó a otro plano (plano general de lo que podría ser un buen tipo).
Hoy 'el niño en cuestión' es un tipo, sin acento, con manías, y sí, aún tiene modales. Un día me miró, me miró así como se mira la gente por primera vez, la gente que se descubre, y fue Colón. E inmediato, lo miré así otra vez; y en ese momento volví a tener seis (6) años, y él volvió a ser ´él niño en cuestión´otra vez. Tenía acento, manías y modales, bermudas de niño exiliado, y medias largas azul marinas hasta las rodillas. Y me enamoré de nuevo, como a las seis años (6), y se enamoró de nuevo, como la primera vez...
Y decidimos tomarnos de las manos, y probar alguna vez. Probé y me gusto, probó y le encantó, probamos, y no dejamos de probar. Y entendimos que, el amor puede ser una suerte de probar a qué sabe el "contigo alguna vez", y te conviertes en niño para siempre, con la morbosidad del adulto que ya eres, te comes los cuentos y su fe, compras esperanza al mayor, y subastas tus miedos en algún mercado popular, te vuelves disléxico(a), y tarareas cualquier vaina en la estación del metro, recuerdas un beso y la (o) sientes.
...Me sientes, lo siento.



Laurin Isabel Bello Gutierrez

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