domingo 28 de agosto de 2011

Agradecimientos de la tesis

A Dios, por ser las puertas, las ventanas, y las cerraduras que se abrieron; por ser la luz no al final del túnel, sino más bien en cada rincón. A mi padres, por ser la mano, la palmadita en la espalda, el soporte y la máquina de catapulsión para todas mis ideas, sueños, metas y propósitos, porque descabellados o no, los apoyaron todos y cada uno de ellos, gracias a ustedes miro atrás sin arrepentimientos, llevo la sonrisa de bandera y las manos llenas de sueños hechos realidad. A mi hermano, mi motor, mis ganas de ser más y mejor para y por ti, mi fortaleza, mi escudo, mi amor puro e incondicional. A mis abuelos, tíos, primos y padrinos, que me dieron de comer alguna vez, y lo siguieron haciendo a pesar de conocer ya mi apetito caníbal, que me dieron techo, que me cuidaron, que me regañaron, que fueron millones de manos extendidas en la distancia y a la vez todos una mano guía y soporte, que aportaron sangre, sudor, lagrimas y sonrisas a lo que soy, y siguen sumando positivamente.

A mis amigos que han sido brujos, psicólogos, padres, abuelos, niños y empresarios para mi, y para mis múltiples cambios de status, valen más que todo el agua del mar y que todas las fronteras del mundo. Gracias por ser el piso de linóleo y las paredes de espejo para cada uno de mis bailes, gracias por no dejarme caer, y cuando caí, gracias por levantarme, por empujarme, por tomarme de la mano, por bailar conmigo, por aplaudirme o cachetearme, según el caso.

A mis amores, que me enseñaron que el amor más que ideal es idóneo, cada uno de ustedes fue idóneo para cada momento, gracias por las risas, las mariposas, los escalofríos, la música, las aventuras, las pestañas e incluso las lagrimas, gracias por las formas de amor y con ellas las distintas formas de fe.

A Cultura UCAB por ser mi casa y mi escuela por cuatro años, y una cosecha de amigas absurdamente maravillosa, gracias por quererme con el volumen tan alto, con el apellido tan atravesado, con los días –a veces- tan nublados, gracias por nunca ponerme freno sino más bien darme velocidad.

A Javier Amundaraín y a Helena Riera, mis compis en esta aventura de tesis, mis shoots de energía, mi transporte a una Caracas mejor, mis mejores cafés, mis mejores comidas, y sin duda, de mis mejores aventuras de vida.

A Elisa Martínez, tutora y madrina, gracias por creer en nosotros, por no dejarme hacer cualquier estupidez de tesis, gracias por ser el ‘sí es posible’ de estos últimos tiempos, gracias por ser lo que eres, y no lo que muchos son.

A nuestros Arieleros, gracias por secundarnos en esta gran aventura, gracias por hacer esto más que posible.

A la Universidad Católica Andrés Bello y todo y todos los que ella incluye, gracias por ser no sólo mi Casa de Estudios, sino también mi refugio personal, mi Caracas diferente, mi ‘todo es posible’, una de mis mejores cartas de presentación, y uno de mis más grandes sueños hecho realidad: ser Licenciada en Comunicación Social de una de las mejores Universidades del país.

A todos, gracias por ser y estar...





Laurin Isabel Bello Gutierrez

miércoles 3 de agosto de 2011

Au Revoir

Cerrar, abrir, cerrar, abrir... Parece ser la rutina de vida de quienes por este mundo transitamos día a día. Y cuando de cerrar se trata, de dolor hablamos, básicamente, porque no sé si en Rumanía sea así, pero en cuanto a Venezuela se refiere, aquí nos crían bien 'apegaitos' a todo, arraigados a cuanto cosa crece junto a nosotros, pasionales por cada pizca de sal, intensos y profundos como ese mar que nos rodea.

Entonces, cuando la hora de decir 'chao' a esto o aquello llega, se nos pone el mundo chiquito, el corazón arrugadito y nos tiemblan todas las fuerzas; pero particularmente he aprendido de la importancia de los cierres, de las clausuras, de aprender a reconocer el momento preciso de decir 'chao'; y me he dedicado a rendirle un tributo personal a los cierres, así que si usted esta ahí, leyendo esto y tiene un numero en la lista interminable de cosas que he dejado atrás, no se sienta ofendido, al contrario, enorgullezcase de saber que si esta ahí es porque decidí soltarle la manita en el momento preciso y dejarlo volar, porque entendí que nuestros caminos eran diferentes, y nuestros respectivos vuelos en algún punto podrían chocar.

Claro, cerrar no significa 'adioses' eternos (aunque los haya), soy partidaria de que un 'adiós' a tiempo es un 'hasta luego' seguro. Y un 'me quedo con lo bueno, con lo bonito que en tus ojos pude encontrar...'.


Laurin Isabel Bello Gutierrez

martes 7 de junio de 2011

Esta guerra la gana quien lance el primer balde de agua fría.





El estruendoso ruido de un esquema que se quiebra, siempre me ha dado un placer morboso, una risa malévola y tristona, una carcajada atenuante, un nosequé en la boca del estomago. Y es que las mariposas en el estomago no son más que huecos llenos de tripas que se pelean entre si el espacio que se lleno de luz...

Te dije siempre que no fue que nos vendieron mal los cuentos de hadas, fue que no supimos ofertar, no supimos entender que pagábamos más de lo que debíamos, que no valía lo que pesaba cada cuento con final feliz, que es mentira que el tipo de tu vida te va a querer cómo sea, incluso con una cola de pecado, un papá energumeno y un amigo cangrejo, mira que la Sirenita lo que tuvo fue suerte... También es falso que el monstruo se convierte en príncipe tarde o temprano, La Bella y La Bestia fue sólo un mensaje de apoyo a las mujeres maltratadas... Y Blanca Nieves no es más que una oda a la infidelidad, porque el príncipe nunca dejará de ser perseguido por alguna bruja que te quiera envenenar, ni tu te levantaras nada más que unos siete enanos cabrones.

Quisimos comprar las mariposas, las hadas, los príncipes, los sapos, los finales felices y los ojos brillantes al final de cada página, como si cada uno viniera con un sello de garantía por el resto de la vida. Este complejo de princesa me ha costado más que lágrimas, kilos de menos, corazones rotos y vestidos desgastados. Esta decepción de princesa me ha hecho más dura de lo que quisiera, más macho que vernáculo, más amante que esposa, más sola que soledad, más vacío que al borde del abismo.


No te culpo, no me culpo, no nos culpo, siempre cultivamos rosas con espinas, siempre perdonamos sabiendo que el perdón no acabaría, siempre nos quisimos con ironía, siempre desojamos la misma margarita, siempre nos encontramos más guapos de lo que debíamos, siempre vimos mariposas de colores en lugar de fantasmas negros y de ojos amarillos, siempre le pusimos parchesitos a las grietas del corazón, siempre compramos el ´para siempre´en oferta de 5 por el precio de 1.

Y hoy saboreamos cada letra amarga de 'lo barato sale caro´, sabiendo que los bolsillos los llevamos vacíos, las manos las tenemos sucias, y los pies hinchados de tanta espera y de tantos caminos a pie. Se nos acabo la fe, y esta guerra la gana quien lance el primer balde agua fría.




Laurin Isabel Bello Gutierrez

martes 25 de enero de 2011

Crónica de un zapatero ambulante.

Una sobrilla desteñida por el agua y desgastada por el sol, va incrustada con una enredadera de trenzas de zapatos y retazos de trapos viejos, en un carrito de supermercado robado, y una radio vieja va al frente de semejante embarcación –como un timón- con una sola emisora: la de las bien aventuradas carreras de caballos; te dan la bienvenida para que te arregles la suela o el tacón del zapato, o le saques brillo, o te arregles el andar, como dice Don Julián, peculiar hombrecillo de no más de metro treinta, quien teniendo más de veinte años en el mismo lugar, prestando el mismo servicio, se ha ganado el calificativo de ser patrimonio cultural de la plaza Bolívar de la avenida Lara, en Valencia.

Don Julián, como se hace llamar, afirma que quien llega a remendar los zapatos, siempre guarda en el andar alguna vieja pena, o una nueva que viene y va, por eso también le llaman “el zapatero sentimental”, y a su carritto “el carrito de las penas”.

Y es que aquí llega de todo, afirma Don Julián, la mujer que peleando con el marido le cayó a taconazos y le dejó el tacón en la espalda al pobre hombre; entonces, viene para que yo le reponga el tacón al zapato, para salir a la calle bien dura, bien firme, bien hembra, con los mismos tacones de siempre, como si nada no más. Aquí viene la enamorada a remendar los zapatos de la boda, como si mantener los zapatos de semejante acontecimiento, mantenga intacto el matrimonio, la gente y sus vainas, dice... Aquí viene el devastado con sus zapatos de hace diez años, y como no tiene más, se los quita aquí, se los remiendo, y se va de nuevo. Aquí viene el que sale de su casa sin lustrar sus zapatos porque su mujer lo atormenta, se sienta, y mientras se los pulo, se fuma un puro maldiciendo a su mujer, y recordando con bárbaro placer el culo de su amante.

Y es que si su trabajo fuera saber, quizá no supiera tanto, porque su objetivo no es averiguar, no es escudriñar en la vida de quien llega a su carrito de supermercado robado, buscándole remedio al calzado. Su trabajo es remendar zapatos, pero si en el camino llega algo más, él no lo deja pasar. Y por eso es que se sabe la vida y obra de la peluquera del centro comercial, del cajero de la estación del metro, de la que limpia en la casa de doña María, y de doña María también, del adolescente que sale todos los días al liceo, pero misteriosamente termina en casa de la noviecita, que vive en el edificio de enfrente, quien por cierto un día se lanzo de su balcón en el piso once, cuando el noviecito encontró algo de mejor interés que ella en el liceo.

Y es que no necesita preguntar, la gente llega, se sienta, y al minuto siguiente le echa el cuento de cómo se le rompió el tacón corriendo para no llegar tarde a la cita que hace yonosecuántosaños no tenía, y la otra que dejó la mitad de la suela en el mercadito del domingo, echando pata para ver si conseguía más baratas las cosas, porque desde que fulanito se quedó sin trabajo tu sabes cómo es... Y esta el que no habla mucho, pero con los zapatos agujerados por alambres de púas, dice lo necesario para imaginarse en qué andaba.

Esta la que no está para remendarse los zapatos, pero lo hace porque son el recuerdo de que algo bonito le sucedió con ellos puestos, y sabe que otro mundo es posible, porque lo recorrió con ellos. Esta la enfermera que los lleva blanco puro, sin saber cómo -en medio de tanta sangre- ni una gota los ha bautizado. Esta el mendigo y sus Converse de siempre, inmunes al tiempo y a su desencanto de basura y miseria. Esta el pavito y sus Adidas donde oculta la mariguana. Esta la doñita y sus zapaticos de tacón con medias panties para guardarse la pensión. Esta el militar que se lustra las botas, para limpiar las penas, o para sentirse menos sucio después de una larga jornada laboral. Esta el que no está, pero usa zapatos que dejan huellas profundas. Está la de las sandalias y sus piernas largas para comprar la cena. Esta el de los zapatos Polo, que sólo aparenta. Esta la que quiere unos zapatos nuevos.

Entonces, esta, bajo la suela de un zapato, la esperanza guardada en toneladas, la culpa en un rincón, el amor y el desamor en el mismo lugar, la tristeza dando tumbos de aquí para allá, la sonrisa oculta, la carcajada flotante, la verdad acuestas, la mentira que deslumbra, la fe de andar a pie, el motivo de seguir andando, la historia bajo tus zapatos, los míos, y los nuestros. Los errores arrastrados, las metidas de pata con gusto, las millones de patadas a aquella puerta hasta que se abrió, el día que brincaste, el día que corriste, el día que te quedaste en el mismo lugar, el día que bajaste, el día que subiste, el día que te agachaste para llorar, el día que anduviste de puntillas, el día que te quitaste los zapatos para andar descalzo, y funcionó. El día que no te los quitaste. El día que te pusiste los zapatos de otro, y dolió. El día que los estrenaste, y los tiraste en el primer basurero, por las ampollas. El día que te los regalaron, y quizá el único día que te los pusiste.

Y así van y vienen, zapatos, zapatitos y zapatotes por el carrito robado de don Julian, le dejan sus historias a cambio de unos remiendos, y lo vuelven –sin querer queriendo- el hombre más sabelotodo del lugar. Y hasta el más popular, porque ahora su carrito de supermercado recibe visitas diarias, sólo para escuchar alguna historia particular de algún transeúnte que pasó por ahí. A las seis empieza y a las seis se va, día tras día, de lunes a sábado en horario corrido, porque el domingo hay que descansar, y de vez en cuando se toma los “miércoles de parada” también, junto a los buhoneros de la plaza.

Y aunque la carterita de aguardiente no le puede faltar en sus jornadas diarias, parece haberse vuelto inmune al alcohol, y junto al busto de Bolívar, diariamente, en todo el centro de la plaza, capta las historias de la gente, y hace de la suya propia toda una particularidad en este lugar, porque desde que María le dijo a Juana que Don Julian era un buen consejero, y le salvo el matrimonio, y Juana le dijo alguien, ahora siempre le llegan al carrito historias nuevas que buscan solución, y que llegan bajo la excusa de las tachuelas desgastadas de los zapatos. Y yo los escucho, dice Don Julian, total la gente anda hambrienta de alguien que los escuche. Es eso. Y mi carrito y yo no tenemos prejuicios. La gente es como los zapatos: vienen y van.




Laurin Isabel Bello Gutierrez

jueves 11 de noviembre de 2010

Nuestra historia en cuatro(4) fot(os)

Cuando en ese teclado, teclees las letras de mi nombre, recordarás, recordarás muy bien que en esas palmas estuve yo, y entonces, sin tocar, me tocarás; sin mirar, me miraras, porque bien dicho esta que la letra entra con sangre. Y entonces, miras mi foto, y evocas mi cuerpo que grita tu nombre, que te amarró alguna vez, que te arropó muchas otras, que te lleva por dentro, en la sangre, y en los huesos.

Y tocas de nuevo el teclado, y llega mi siguiente letra, y ¡boom! Explosión de imágenes y de sentidos, y te levantas, corres, y abres la gaveta donde guardas mis fotos, las que te regale. Una de ellas es, quizá, la foto más bella del mundo, es la mujer más importante de tu vida, y de la mía; y es por sí sola mi mejor fotografía. La otra eres tú, de espalda a mí, y de frente al mar (allí vivirás algún día), y en ese pequeño cuadro aunque no me veo, estoy, porque bien dijo un cineasta que cuando ponemos el ojo en el lente, tenemos que vivir en ese cuadro, y sin duda alguna, en ese cuadro vivo yo.

Luego, en esa gaveta encontraras dos fotos más, ambas de mi, las cuales por si solas dicen lo que son, es decir, lo que soy, lo que fui, y lo que seré para ti; porque yo me fui pero ellas quedaron, quedaron para no dejarte tan solo, para acompañarte en el camino que decidas tomar, y susurrarte al oído: “laurin siempre va a estar”.

Y sí, soy una arrogante, una ególatra de lo peor, porque siempre supe lo que te dejaba. Te dejé mi mundo, el mundo que tuve contigo resumido en cuatro fotos, para que nunca lo olvidaras, porque bien dijo alguien importante: las cosas de interés para el mundo, tienen que ser contadas. Y tú y yo sí que somos de interés mundial, así que para cuando te toque echar el cuento, ahí te las dejo pa’ que te ayuden. Y como dice la canción: “…No es que sea mi trabajo, es que es mi idioma…”


...FotografiAR(TE) es, fue, y será mi mejor deseo...

Laurin Isabel Bello Gutierrez

viernes 5 de noviembre de 2010

Del humor. De que me fui.



Un chiste de mal gusto, al final, digo, las cosas cuando llegan a su final son siempre un chiste de mal gusto. Y me gustaría decir que tu y yo -que somos la misma cosa- no lo somos; podríamos ser la proporción inversa de eso, que sería algo así como ser un cuento humorístico, que en todos los casos es de buen gusto, no esa mal formación del género que les dio por llamar´chiste´ lo del mal gusto fue sólo algo que se inventaron para hacer sentir menos peor a los peores.

En todo caso, basta de teoremas dialécticos. Lo que me interesa ahora es contarte que somos una cosa que llego a su final, y que en vez de ser ´un chiste de mal gusto´, somos un historia de humor, de esas que llevan la risa atrapada en alguna esquina del estomago, de esas que la gente nunca sabe cómo contar muy bien, porque es de expertos, y quienes no lo son, quedan inmediatamente incapacitados para contarla otra vez. De esas que además de la risa, guardan dentro de si, la mayor de las tristezas, de esas que se llevan con esmero por el mundo sin mostrárselas a nadie, eso que los creyentes llaman ´la cruz personal´ (¿la gente si inventa vainas, ¿no?).
Quisiera entonces contarte que como leí por ahí (nunca sé dónde leí las cosas), eres mi mejor error (¿dime si eso no suena sexy?), fuiste la espada en la piedra, y yo fui la elegida para sacarla, luego de que alguien te dejo ahí y se fue (y es que, cómo no ser una historia de Disney, si esas, precisamente esas son las que siempre dicen algo más de lo que vez… Y nosotros –juntos- somos algo más de lo que ven).

Fuiste el baile que lleve por dentro, la canción que tararee en silencio, la sonrisa que eché al mundo cuando nadie me miraba. La esperanza recién comprada en la plaza de un pueblo. Fuiste las estaciones que no tiene el año. Fuiste la paz que no tiene Caracas. Fuiste la verborrea de mis ataques de dislexia. Fuiste la mejor manera de morir por 10min. Y eso es lo más cerca que alguien como yo ha estado del amor.

Pero –porque todas las cosas buenas tienen un pero- te dejo, porque te quiero (qué locura, ¿no?), pero es así, como no soy ni pretendo ser perfecta, no soy yo de las que sabe querer sin querer (si es que hay quienes lo sepan hacer). Y no es que me de por vencida, es que me doy por dolida.




Te amo en silencio, ojala lo mismo tu…
…Que el fin del mundo te pille bailando (esto también lo leí, y no sé en dónde)…



Laurin Isabel Bello Gutierrez

miércoles 20 de octubre de 2010

'EL niño en cuestión'

Un día a las seis (6) años conocí a un niño, e ipso facto me enamore de él. Tenía acento, manías, y modales; suficiente para decir que ´él niño en cuestión´ era el hombre de mi vida. Pero el tiempo pasó, crecí, conocí otros niños, y ´el niño en cuestión´ también creció, conoció a otras niñas, y pasó a otro plano (plano general de lo que podría ser un buen tipo).
Hoy 'el niño en cuestión' es un tipo, sin acento, con manías, y sí, aún tiene modales. Un día me miró, me miró así como se mira la gente por primera vez, la gente que se descubre, y fue Colón. E inmediato, lo miré así otra vez; y en ese momento volví a tener seis (6) años, y él volvió a ser ´él niño en cuestión´otra vez. Tenía acento, manías y modales, bermudas de niño exiliado, y medias largas azul marinas hasta las rodillas. Y me enamoré de nuevo, como a las seis años (6), y se enamoró de nuevo, como la primera vez...
Y decidimos tomarnos de las manos, y probar alguna vez. Probé y me gusto, probó y le encantó, probamos, y no dejamos de probar. Y entendimos que, el amor puede ser una suerte de probar a qué sabe el "contigo alguna vez", y te conviertes en niño para siempre, con la morbosidad del adulto que ya eres, te comes los cuentos y su fe, compras esperanza al mayor, y subastas tus miedos en algún mercado popular, te vuelves disléxico(a), y tarareas cualquier vaina en la estación del metro, recuerdas un beso y la (o) sientes.
...Me sientes, lo siento.



Laurin Isabel Bello Gutierrez

jueves 23 de septiembre de 2010

Tú, mi estación favorita del año.


El verano es -indiscutiblemente- más romántico que cualquier época del año. Pero como yo a vos te quiero en los trescientos sesenta y cinco días de mi año, con mi veranos, con mis inviernos (cuando aplica), porque de resto aquí lo que hay es calor y frío, llueve o no, sale el sol o no. No más. Por eso de vez en cuando, agarro mis peroles, y me mudo a tu época del año, para vivir contigo todas las estaciones, y ser contigo -en la distancia- la estación más bonita del año. Te convertiste en mi mi temperatura ideal, en mi estación favorita, en mi clima perfecto, en el retrato que quiero en la salita de mi casa, en el protector de pantalla permanente, en la lluvia que no molesta, en el sol que no quema, pero da calor (¿y cómo no?).

Eres la sonrisa a cualquier hora del día, el jueguito de palabras más absurdo y bueno que jamás haya visto. Eres mi diccionario de palabras, mi reloj con todos los usos horarios del planeta, mi brujula que viaja en el tiempo, mi fotografía favorita, el buen programa de televisión, la canción más cursi de la vida, el poema que yo inventé, la pelicula de amor más romántica en la historia del cine mundial.


...Eres la esperanza puesta en una cajta de cristal, que va en todos mis bolsillos.



Laurin Isabel Bello Gutierrez

lunes 12 de julio de 2010

Eventualmente

Quiero enamorarme de algún libro y respectivamente de su autor. Empecé a creer que eres un libro, un libro escrito por si mismo, y me enamoré de ti, de tu historia de siempre, de la historia que eres hoy. Y dejé de leer , dejé de leer la litaratura de siempre, todas sus historias me dan sueño, y me duermo antes de llegar a la segunda página. El señor del kiosco ya no me ve por ahí, revoloteando entre el polvo de los libros viejos, y regateando el precio del que acaba de llegar. Pensará que encontre otro kiosco, y eventualmente otro vendedor que me genera amor y le tomo fotos, pero no, no fue así.

Fue que en el camino a su kiosco te encontré, o mejor aún, en el camino a ti, lo encontré a él, y eventualmente me enamoré de vos, me entró la prisa y ya no me detengo en su kiosco a mirar libros viejos, a comprarlos todos, y a leer sólo algunos. Sucede que me sucediste, y al sucederme, me sucedieron las historias, las letras, el polvo de los libros, el autor y todo lo demás en vos; y quién diria que serías tan buen compedio literario que viniste a sacear mis ansias de buena letra, y qué viva la buena ortográfia, la grámatica y la litaratura de siempre, qué vivas tu, el autor de esta historia de siempre.



(...Y sonrio y es con vos, pero Shhh no se lo digas a nadie)


Laurin Isabel Bello Gutierrez

Fe de felicidad



La felicidad se podría definir como la cantidad de veces que sonries en silencio, que sonries a carcajadas, que sonries, pues, en general. Pero la cantidad de veces que una lagrima ocupa el espacio entre el lagrimal y el cachete derecho (sí, el derecho) también se podría denominar felicidad, en mi caso, pues lo es. El grado de incosciencia en el que me vuelvo sorda, y rompo cuanta regla existe y cuanto límite ocurre, eso -sin duda- también se llama felicidad, en mi caso, claro esta.



(Felicidad, también podría ser verte sonreir, pero Shhh, no se lo digas a nadie...)




Laurin Isabel Bello Gutierrez

miércoles 2 de junio de 2010

Ella



Ella que le gustan las flores, tanto como a las doñitas de pueblo, y los vestidos amarillos y los sancochos bailables; ella se enamoró de un tipo que quiso siempre desorbitadamente, sin saberlo. Y es que ella misma afirma que no hay manera de enamorarse con todas las letras que nos sea desorbitadamente; aunque ahora se arrepienta de sus propias teorías, cuadradas todas ellas, con líneas rectas pues.

Porque ella, como toda clásica mujer del siglo XXI, es cua-dra-da, peinadita de lado, flequillo cuadrado, las puntas siempre perfectas, las líneas siempre rectas, la lengua bien larga, la palabra siempre imprudente, las manos torpes, las piernas muy largas, los brazos también, y la espalda no tan recta (eso le pasa cuando se enamora: encorba los hombros).

Y que las manos y los pies jamás se los verás desarreglados, porque mujer que se respeta por lo menos un brillito, miamor. Se peina bien desde los cuatro años, y desde entonces ha perfeccionado la forma de hacerse la cola, de peinarse el flequillo, de ponerse los ganchitos, de manejar la melena.

Conoció un tipo, sí un tipo, y desde entonces lo llama EL TIPO, no lo puede decir sin que el mundo sepa que todas las letras van en mayúsculas sostenidas. Esta convencida de que EL TIPO es pues EL TIPO, y puede que EL TIPO también este convencido de que ella es LA TIPA. Y sueñan con ser un día LOS TIPOS.

En fin, ella es una tipa que come desproporcionalmente con relación a su peso, nadie sabe -ni ella misma- dónde le cabe tanta comida. No es amante del dulce, porque como toda doñita sabe que no hay nada mejor que una comida saladita. Escucha música de doña -por supuesto- el jazz y la trova no le pueden faltar, lee libros de siglos pasados para sentirse más acorde con su edad mental. Llora dos veces por mes, sola y en silencio, porque conoce el poder curativo de las lagrimas, y el orgullo no le da para llorar -por nada- frente a los demás.

Ella escribe, escribe mucho, y mientras lo hace prefiere pensar que nadie la lee. También baila, baila mucho, y mientras lo hace prefiere pensar que alguien la mira. Ella no tiene mascotas, cosa rara en una doñita, por eso le pone nombre a sus aparatos, por ejemplo su telefono se llama Ashton (todo un señor vintage él), su computadora se llama Agatha (toda una dama de negro ella), y su planta Zacarias (todo un muchachito de bien él).

Ella tiene sus excesos repentinos y de adeveras. Ella colecciona libros y confiesa que a veces no los lee. Ella odia el sonido de las cornetas. Ella prefiere los carruajes, aunque últimamente no abundan. Ella esta convencida de que pertenece a otra ciudad que no se llama Caracas, y allá va a ir a tener. Ella tiene un Dios con el que habla de astrología y política mientras toman café venezolano con tres de azúcar. Ella, pues, soy yo.



Laurin Isabel Bello Gutierrez

jueves 13 de mayo de 2010

Sumando-ando

Pinturita fucsia, una canción de colores, una cola de gente que me quiere bo-ni-to, y una sonrisa pegada a la espina dorsal, son las dos mil doscientas dos razones para seguir cerrando una puerta, abriendo una ventana, abriendo otra y otra, y así sucesivamente, como la casita de juguete que vas descubriendo velozmente, y al terminar de conocerla enteramente, terminas por entender que las puertas no pueden quedar siempre abiertas, y que las ventanas se pueden abrir y cerrar indiscriminadamente.

Y hay un color y una canción para cada baile, entendiéndo un baile, como un paso hacia delante o hacia arriba. Una canción que puede ser triste o feliz, pero que de una u otra manera siempre nos mueve en una u otra dirección. Y hay una película bonita que a mi me hace llorar, porque la belleza me conmueve, por eso a diferencia del resto cuando llega la revelación del amor, yo lloro.

Y el amor debe ser un guión escrito por varios, pero que nunca se termina de escribir sino hasta que la mayoría de los guionistas renuncian, y quedan sólo dos para terminar la historia, por eso, eso de que los "últimos serán los primeros" (y aquí sonreiste, ¿verdad?).





Laurin Isabel Bello Gutierrez

martes 27 de abril de 2010

Inevitables






Que el mundo es más bonito si te miro, si estas, si te beso y me tocas. Si detrás de cada pestañeo esta tu, si arrugo la cara y sonries, si me haces sonrojar y suspirar, si cada palabra lleva detrás un verbo conjugado a tu lado: en presente perfecto, para que luego nos quede el pretérito pluscuamperfecto (inevitables).

Inevitables tu y yo, y esta manía de quererte al derecho y alrevés, de retar todas las leyes naturales y no naturales, subirnos al árbol genealógico y sembrar en él nuestra propia lógica: indiferente-indirecta-incesante-intensa-inconstante-improbable-innombrable.

Que, como la canción, somos de papel, y cada día contigo lo doblo en cuatro partes iguales y los guardo en mis bolsillos como las mejores cartas de amor; de esas que llegan por correo, con bordes rojos y azules, en un sobre blanco, con letra caligráfica, con olor a otoño y a primavera, y con seudonimo para que no nos pillen el secreto: el placer de hacer exactamente lo incorrecto.




Laurin Isabel Bello Gutierrez

viernes 9 de abril de 2010

Mi corazón de ti habla bajito






Escucha al corazón, dicen por ahí. Pero cómo hacemos si mi corazón de ti habla bajito y yo por ti estoy sorda, que vibre entonces (pienso yo). Definir vibraciones será definitivamente más complejo que escucharlo hablar, pero qué si nos encanta complicarnos, y una más, mira qué más da.

Entonces, esperaré el próximo brinquito, y veré si a correr echamos mi corazón, mis ganas y yo, o nos quedamos un ratico más, y te alegramos la vida con canciones bonitas, con bailes, con sonrisas, con sonrojos, con brinquitos, con frio y con lluvia, con besos despiadados, con besos bonitos, con abrazos fuertes. Que si me dejas, te haré el mundo más bonito, que si te dejo me robas todos los suspiros, y a ver quedamos. A mirar el mundo si quieres vamos, a mirar el mundo bien despacio, a escribir canciones con sentimientos aleerados, a cantarle al mar y ver qué baile nos da.






Laurin Isabel Bello Gutierrez

Bonito recuerdo

La promesa eterna de ser siempre una posibilidad, como esa cartica bajo la manga, con las pestañas infinitas para hacer viajes de adeveras, para conquistar el mundo con la sonrisa perfecta, con el gran trato con la vida de volver a bailar, girar y girar, dar vueltas sin parar, porque bailamos como quien respira, quien respira colores. Que el mundo es más bonito si estas, que me haces sonreir incluso sin estar, que hablas de mi, incluso cuando no estoy, porque soy/eres el recuerdo más bonito de quienes pudieron llegar a ser y estar. Prometo volver, ser y estar de nuevo, y si me quedo para siempre atente a la consecuencia irremediable de tenerme en tu vida hasta que se me caigan los dientes.


Laurin Isabel Bello Gutierrez

lunes 8 de marzo de 2010

Susto

Y quererte hasta que se me caigan los dientes... Nunca lo vi así, pero tal vez (y benditos todos los "tal vez" del mundo) sea así, de hecho no hay de otra, porque no hay manera, ni forma de manía en que no te quiera a ti, a ti de besos al cuadrado, al derecho y al revés, de frases susurradas, de jugar al escondite, de sustico en el centro del pecho, de sustico en todos lados.




Laurin Isabel Bello Gutierrez

lunes 1 de febrero de 2010

Debería y de hecho es: presente perfecto.





Debería yo enseñarte a volar, a contar con los dedos de las manos, y a comer con las manos; debería yo bailarte un tambor urbano en la mitad de la calle, debería yo quererte a pesar de los pesares, porque así -de hecho- es como te quiero: sin futuros conjugados, porque eres el presente perfecto, y después de él siempre viene un señor punto final. Por eso yo debería tomarte de la mano ahora, ahora que es presente, caminar juntos lo que tenemos bajos los pies, porque el "después" esta condicionado, y a ti y a mi los condicionales no se nos dan bien.

Debería cantarte mis canciones, con letras arregladas a mi modo, porque tengo la manía de parafrasear lo que sé. Debería dibujarte con acuarelas, pensarte bastante sin decirlo, tocarte en absoluto silencio, con risas indiscretas, y absoluta fe. Debería contarte un mal chiste, y reirnos sin sentido, de este sin sentido que ha venido a hablarnos de todo, menos de racionio.

Debería mostrarte la burbuja que llevo en la cartera, hablarte de los silencios que construyo, de las manías que se me antojan, de los preteritos que invento, de las palabras de pueblo, de las listas que nunca cumplo al pie de la letra, de lo cuadrada que soy y de lo abstracta que puedo llegar a ser. Debería armarte el abecedario con palabras bonitos, porque eso se me da muy bien, contarte las palabras, hablarte de palabras, palabras, palabras, todas ellas las que se me dan muy bien.

Debería contarte mi secreto: (susurrando) ahora también me gusta el número 13, trece veces trece y te quiero sin querer.




Laurin Isabel Bello Gutierrez

miércoles 27 de enero de 2010

Y

...Y olerte los pasos, y descansar en tu rostro, y volar en tu espalda, y dormir en tu pecho, y gritarte un te quiero, y bailarte en la nieve, y rozarte con la punta de los dedos, y abrazarte con el cuerpo, y decir 'Paris' sin miedo, y correr como locos, y caminar despacios como los viejos, y sentirte eterno, eterno y mío. Y manejar la esperanza, y contruir destinos, y jugar con el mundo, y ponerte el mundo alreves, y contarte los deseos, y salpicarte los ojos de alegría, y rociarte la vida de placer, y pintarte las paredes con mis letras, y llenarte el cielo de mi piel, y construirte un mundito perfecto, y degustar contigo la palabra 'placer', y mandar al diablo nuestros usos horarios. Que si te vienes y me dejas, te regalo uno nuevo, tuyo y mío pues, para que nadie se meta, para que no haya presidente caprichoso ni hora mal puesta, ni minuto atravesado, ni segundo perdido, ni un instante sin tus besos.

Que si te vienes y me dejas, entro y te saboteo todas las creencias, para que creas en mi. Te bailo mis canciones, para que bailes por mi. Te alboroto los sentidos, para que me sientas ahí. Te grito consignas de amor, para que amor sea igual a mi. Te exploto las nubes, para llenarte los dias de sol. Te delineo poemas, para que me hables en español. Te enseño a qué sabe mi fe, para que no la pierdas nunca. Te regalo el GPS de mi vida, para que nunca me pierdas la pista. Y te vuelvo, y te antojo, y te hago, y te enseño, y te instruyo, y te comento, y te delineo, y te sigo, y te alboroto, y te hago abstracto, y te extraño, y te pienso, a mi modo, a mi antojo... A mi lado.


...Y en todos los te quiero...

Laurin Isabel Bello Gutierrez

domingo 27 de diciembre de 2009

Soy juntos

Por todas mis malas y buenas costumbres, por todas mis manías, por todas las guerras perdidas, por todos los caminos que esquivé, por todas las canciones que borré, por todo lo absurdo de los tiempos, por todas las conjunciones verbales, por todas las estrellas que pinto Van Gogh, por todas las letras de Cervantes, por las tablas de Lorca, por las luces artificiales, por el sonido con o sin armonía, por todas las banderas del mundo, por el frío y el calor, por toda el agua del mar, por la pólvora de los chinos, juro y perjuro que te quiero sin querer, que me cambiaste los pretéritos pluscuamperfectos por presentes perfectos, que te quiero bonito, que te quiero de mi mano, de manitas mojadas, de ojitos esquivos, de bocas traviesas, de malos disimulos, de susurros bastardos, de pies doblados, de rodillas flexionadas, de manos al aire, de jugar al escondite, del secreto bien guardado, del pacto con la vida, de días libres, de antojos, de malas palabras.


De cartas guardadas, viniste con tu carta bajo la manga, y fui tu carta blanca, fui la canción que nunca escribiste, y ahora cantas, fui los versos mas silenciosos y ahora soy el verbo, fui una mano distante en la espalda, y ahora he venido a ser las cosquillas entre tus piernas. Fui otros pies descalzos en la arena, ahora soy unos pies que hacen puntas. Fui una boca mas que habla, ahora soy los besos tibios. Fui unas piernas gruesas, ahora soy unas piernas perla. Fui todo lo que no fui, y ahora soy todo lo que fui. Soy la mano extendida en tu distancia, la boca que te aguarda, las manos que te buscan, el silencio que te habla, las mejillas que se sonrojan ante ti.



...Fui, soy y seré, con el "juntos" hasta el final...

Laurin Isabel Bello Gutierrez

lunes 14 de diciembre de 2009

Y me invita






Y me invita, me invita a hacer mundos con sus pestañas, me envía besos de su boca removible y grito, como aquella vez a los cinco años cuando descubrí que Marte era ese punto rojo al lado de una estrella, en las noches. Me espera y mis piernas hacen flex, mientras mis pies hacen punta, perfectas puntas. Consigue el primer lugar en una lista interminable de deseos, y mis ojos brillan como aquella vez a los ocho años, cuando me quedé en silencio con la boca abierta viendo los fuegos artificiales de un nuevo año que viene, y otro que se va. Me dice dispara, mientras sostiene mi mano contra su pecho, disparo y oigo el trote de dos corazones que bailan juntos, juntos la misma canción. Me dan una palmada en la espalda y sé que es posible, tan posible como que no creo que en banderas. Me dice: “ahí estaré”, y digo que pediré un par de alas de cumpleaños. Me susurra palabras con sonrisas, le regalo sonrojos. Me muerde la espalda, le doy mil antojos, mil razones, y suficientes excusas. Me preguntan de credos, y respondo que seguir lo que siento es mi única religión. Y si él es un Dios, yo seré algún siervo predicador, y si sus manos son las sagradas escrituras, las estudiaré una a una; si su espalda es el cielo, a él aspiro ascender; si sus ojos son la gloria, Dios bendiga mi alma. Si su sonrisa es mi perdición, llévenme al infierno sin compasión.


Laurin Isabel Bello Gutierrez

sábado 5 de diciembre de 2009

Yo, la maestra. Ustedes, mi posible.





Una vez alguien me dijo que quienes enseñaban eran las personas más ricas del mundo, hoy sé que eso es así, lo sé porque cada viernes treinta caritas -aproximadamente- me sonrien y me gritan que un mundo mejor es posible, sesenta ojitos me miran y sé que la ilusión es la la fuerza que mueve las montañas, sesenta bracitos me abrazan y sé que una mano extendida en la distancia siempre habrá, sesenta piesitos me siguen y sé que el mundo puedo cambiar.

Treinta personitas que conocen más calle que ésta calle, treinta personitas que con camisitas rojas y blancas, y frases apenas comprensibles, todos los días dan -a muchos- lecciones de vida. Treinta personitas que sin conocer el mar, saben lo que es el dolor; que sin conocer los aviones, saben lo que es sobrevivir; que sin conciencia plena de si mismos, ya son responsables de otros. Treinta personitas que de navidad le piden a Santa un tractor de verdad para hacerle a mamá una casa, treinta personitas que valoran cada trozo de pan, cada gota de agua, cada paso que dan...

Mis treinta personitas que hacen posible lo imposible, que viven al borde del avismo y aún asi cantan, que comen las sobras de otros y aún así bailan, que tienen más días grises que nadie y aún así me pintan mundos de colores, que realidad es un tatuaje en sus espaldas, y aún así creen en las hadas y en la magia. Ellos que duermen sin camas, y aún así sueñan bonito. Ellos que se han quedado sin lagrimas, y aún si sonríen. Ellos que sin tener padres ya son padres de otros, y aún así creen y hablan de familia. Ellos que sin tener nada, dan gracias por lo que tienen. Ellos que parecen olvidados, todavía creen en un Dios.




...Por darme sonrisas,
Por no bajar la mirada,
Por creer en mi y en el más y mejor,
Por sobrevivir...




Laurin Isabel Bello Gutierrez

viernes 4 de diciembre de 2009

Sr. Cara de Papa






Hoy estoy mas cerca de la línea horizontal que es mi futuro, y pude ver que en ella, hay un señor cara de papa esperandome, bailando una canción que solo dice: "Didi-didi... ".Ni él ni yo sabemos lo que la sílaba en cuestión significa, pero decidímos adoptarla como el chá-chá-chá de nuestra entrada triunfal. Él allá y yo caminando de frente y en ascensos repentinos hacia él, como el primer paso, como el último. De vez en cuando pego un brinquito, otras tantas me detengo sólo a observar, y a bailar en circulos, él disfruta la música que mi cuerpo desprende, suelta una risa y baila en la distancia, baila conmigo y para mi, porque baila mi música, nuestra música.

Entonces, bienvenido una vez más a mi vida, usted mi señor cara de papa, el señor cara de papa más bonito que conozco, con pestañas que conquistan el mundo, con una boca removible que de vez en cuando me manda por aeropostale, bienvenido usted y su absurdo chá-chá-chá , usted y sus tonos dorados, usted y mis pluscuamperfectos, usted y la mano extendida en la distancia, usted y la posibilidad, usted, América y el mundo, usted y los trenes que esperan por nosotros...




Mira, Ham, ¡Soy Picasso! Sr. Cara de Papa.


Laurin Isabel Bello Gutierrez

lunes 23 de noviembre de 2009

Te cuento un cuento

Te cuento que cuando te tengo cerca, uso medias panties de colores y zapatillas de charol, mi días se tornan de colores alegres, de colores cálidos y chillones, como: amarillo pollito, rojo fresita o verde feliz -como mi blog. Y tu usas sombrerito y trajesito, me besas chiquito y doy brinquitos como a los ochos años, cuando me enamoré y lo supe, cuando hice cartas de colores y las envié ,cuando escribí poemas y me los guardé, cuando canté canciones y pensé en alguién, cuando soñé.

Por eso, contigo no puedo no ser, porque contigo soy todo lo que siempre quiero ser, contigo doy brinquitos saltarines y digo "hola tengo cinco años", contigo como gomitas de colores y las cuento, contigo juego a las escondidas y al avionsito, contigo viajo en un carrusel, contigo canto "un mamut chiquitico quería volar...", contigo pinto con crayolas, contigo mido el espacio que hay debajo del mantel que cubre la mesa para ver si cabemos, y así poder darnos un besito a escondidas. Contigo la clandestinidad es arte y poesia, es una canción que canta Bob Marley para nosotros, es un cielo siempre azul y un sol bastante brillante.


...Sos pues el Re-Bonito de estos días amarillo pollito...

Laurin Isabel Bello Gutierrez

jueves 19 de noviembre de 2009

Me sucede,

Me sucede que me confiesa, que me vuelve predecible, que cualquiera me descubre las costuras, como dirían en los pueblos. Me sucede que lo llevo en el centro de las pupilas, y cualquiera podria ver su rostro en mis ojos, me sucede que cuando digo su nombre sonrio con todo el cuerpo, y muestro todos los dientes como las fieras. Me sucede que te sucedo, y te saco frases lindas, frases de papeles de colores, frases que cuelgo en post-its. Me sucede que cuando dices presente, yo descubro por qué te volviste mi punto de vista. Me sucede que te me aparaces, y me aparezco. Me sucede que todos mis caminos conducen a ti, que todas mis frases son el sustantivo de tu nombre, que todas las canciones que canto son melodias que salen de ti. Me sucede que me produces, que me revelas el futuro y me cantas preteritos.





Laurin Isabel Bello Gutierrez

viernes 30 de octubre de 2009

Al vuelo

...Una vez me direon un ala y, yo fui y busqué la otra; luego abrieron y cerraron puertas y ventanas, y yo decidí salir por la ventana abierta. Ahora, el viento sopla a mi favor, y no hay tempestad que me detenga, porque un oceano y una roca no son nada para mi.




Laurin Isabel Bello Gutierrez

viernes 23 de octubre de 2009

Son ellos, sólo ellos: juntos!


Quiero, de nuevo, perder los estribos, con-tigo, pa-ra ti, pa-ra ambos, y contar las gotas de sudor, las gotas de tiempo, las gotas de espacio. Al final, perder la cuenta y empezar de nuevo el conteo, tic-tac hace el reloj; las campanas de una iglesia, en la que casi no creo, dictan descansos de 30minutos, se abre un espacio en la ventana, levanto la mano al llegar al limite, y toco el cielo; el sol acaricia tu espalda y me hace destellos rojos en el pelo arrebatado, ahora sólo me pregunto: ¿por qué me preocupaba tanto el peinado antes de salir? ...Me prefieres, me prefiero, de rulos sueltos, de frizz, de destellos rojos, de pelo quebrado, de pelo suelto y humedo, de bocanadas de aire...

El fondo musical, por supuesto, no lo hace otro sino nuestro amigo Bob, el que nos canta en vivo para que perdamos los estribos con melodiosa armonía, con infinita presencia de tu cuerpo y el mio; cuando hacen contrastes de luz casi perfecto, que hablan de cielos más brillantes, que hablan de libertad, que NO hablan de pudor, que comen con las manos, que juegan con los pies, que rien antes de morir, que bailan mientras caminan, que gritan silencios escondidos, que no guardan secretos bajo la piel, que son ellos, sólo ellos, juntos.




Laurin Isabel Bello Gutierrez

miércoles 14 de octubre de 2009


...Somos pues, el orgasmo eterno en las manos del poeta,
y la sonrisa inconsiente a la mitad de la gloria...



Laurin Isabel Bello Gutierrez

jueves 1 de octubre de 2009

Canciones y pestañas





















Hola, señor de pestañas infinitas, vuelvo a usted, vuelvo siempre y usted lo sabe muy bien, porque es usted el hombre de mi vida, el de la casita, el perro y los tres muchachos. Es usted mi futuro, dicen por ahí, es usted la patadita para salir corriendo de aquí, es usted lo que quiero para ponerme "susanita", es usted al que veo en el ancianato de mi vida a distancia, en el café de la tarde, en el café de la mañana, en las tantas tazas de café que le quedan a mi vida.

Es usted el de las cuentas, el de las miradas solemnes, el que aguantará mis caprichos repetitivos, mis antojos por docenas, mis lagrimas sin ningún tipo de sentido, mis risas estruendosas, mis miradas infinitas, mis frases cortas, mis canciones inventadas, porque suelo cambiarle la letra a las canciones para hacer canciones que se parezcan más a ti y a mi, a nosotros.

Es contigo con quien viajaré en globo aerostático, y mucho, pero mucho en tren. Yo, me aprenderé las líneas de tu mano, los lunares en tu espalda, la cantidad de pestañas que tienen tus ojos, la cantidad de veces que tu boca dice mi nombre y pestañeas, la manera en que tus ojos me miran y me deletrean canciones.




...Canciones para ti, canciones para mi,
canciones que van y vienen,
y que nunca dejo de repetir...
Porque te quiero a ti, a ti, a ti...


Laurin Isabel Bello Gutierrez

jueves 24 de septiembre de 2009

De silencios perfectos y pupilas dilatadas


Supongo que en este momento preferiría las mariposas en el estomago, a este hueco absurdo que se abre espacio en la hora de camino entre montañas y pregoneros (¿te dije que siento amor por los pregoneros?).

Bueno en fin, supongo que tanto susto en el estomago se recompenza con el segundo en el que veo tus ojos de pupilas dilitadas, y en ellos mi rostro con un suspiro largo, con el grito guardado en algún espacio de la garganta, con los pies haciendo puntas (mis pies hacen buenas puntas), con las manos desgarrando el tiempo, y silencio, mucho silencio; silencio de andamos a pie, silencio de tiempo y espacio, silencio de paz absoluta en el centro del pecho, silencio perfecto. Nunca ame tanto el silencio.




Laurin Isabel Bello Gutierrez

jueves 17 de septiembre de 2009

Hay, un lugar donde Me besas



Deberíamos hacer una historia de besos fuertes, de besos de a poquito, de besos en general, porque de hecho la tenemos, incluso tiene un lugar, un lugar sólo para besos, para que me beses despacio o violentamente. Un lugar de besos, que sexy, ¿no?

Justo ahí en el borde del cuello, con manos curiosas, con olor a desastre, con sudor de nervios, con sonidos temerarios, con gusto, con ese gusto que produce el buen placer o el malo tambié.n Con el gusto que produce portarse mal y hacer las cosas bien, con la mirada arrebatada, con los pellizcos de "hola, tenemos cinco años", con los mordiscos de "te muerdo, te muerdo, y sigo siendo de cinco años". Con abrazos caprichosos, como si ya todo esto no fuera un completo capricho. Y en la frase enjaulada a la mitad de un beso porno, ¡Ay mi vida, me vienen las cosquillas!

Entonces, quiero de tu boca: besos, besos de piquito ("hola, tenemos cinco años"), besos de cereza, besos mordidos, besos con morbo, besos estáticos, besos inquietos, besos sin aire, besos de calor o de fuego, besos de lluvia (¡Los AMO!), besos fáciles, besos incomodos. En fin, besos de nuestro lugar de besos, besos, en fin exquisitos.




Laurin Isabel Bello Gutierrez

lunes 14 de septiembre de 2009

Como tu, como yo, como un tutu


...Es, como sentirse en paz, contigo, conmigo y con el mundo. Como abrir las manos estándo al borde de un abismo y no sentir miedo a caer. Como decir que sé si te gusta o no el café, porque de hecho lo sé. Como cuando das un piquito y no sientes el morbo de un beso con lengua, de hecho no hay esa necesidad arbitraria de mi boca por hacer más espacio para que tu lengua entre a hacer destrozos.

Es entonces, como abrazar la almohada sintiéndo poesia. Como sentir la llenura hasta en el dedito chiquito del pie, y voltear a ver mi silueta desnuda en el espejo y sentirme confesada con Dios, y en un trato equilibrado con el resto del mundo. Como era caminar Sabana Grande en los 70's, comiendo flores.

Así, así de inóspita como la fe, así de perfecta como el cielo, así de rosa como un "te quiero" en la mitad de un beso perverso, así de bonita como la palabra "libelula", así de suave como las nalguitas de un bebé, así de lento como caen las hojas en los Otoños de una ciudad llamada Navarra, y así de absurdos(2) como la dulce espera.


...Quiero un tutu para ponermelo frente al espejo,
porque me dijiste que era bonita desnuda,
y porque me gustan los tutus.


Laurin Isabel Bello Gutierrez

miércoles 2 de septiembre de 2009

PierdeME


No puedo comenzar con la trillada frase: "nunca me lo imagine", porque sería tan falso como que no me encanta eso de morderte los labios, eso de saber a qué sabe un beso de tu boca, uno de esos donde haces que tu lengua llegue a mi garganta y, aún estando ahí, quieres más. Con todo el morbo que la situación se merece, con toda la falta de respeto que mi falda te pide que me concedas, esto ha sido tan y tan fríamente calculado que da asco tanta frivolidad, tanta coincidencia. Como si tu boca fuera el pecado más grande, como si tu espalda desnuda fuera el placer más divino de la historia, como si tocarte significará algo más que uno de los placeres más exquisitos del momento, es así como comer(te) con las manos.

Si la palabra es sed, bendito sea el que me quito el agua. Si tus manos son pecado, bendito quien me abrirá las puertas del infierno. Si mi lujuria es tu condena, bendito sea el deseo. Si perder la cabeza es una opción, bendita sea esta pequeña posibilidad. Si pensarme(nos) te perturba, bendito sea el recuerdo. Y si mis piernas son tu delirio, bendito sea el lugar donde tus manos se pierden.





...Pierdete en la curva de mi boca, en la sed de mis manos, en el calor de mis piernas...

Laurin Isabel Bello Gutierrez

jueves 27 de agosto de 2009

Hablando de eclipses




Cuando todo lo creí perdido. Cuando pude haber donado mis zapatillas a cualquiera. Cuando hubiese abandonado el baile porque lo creí acabado.



...Apareces tu, tu con tu sonrisa, tu con tus pestañas despiadadas, las que cuento mientras te miro para no perderme en un suspiro; aparecen y me invitan a hacer futuro...




...Par de absurdos los de aquella cita,
par de dementes los que hacen futuro con los manos,
y lo logran



Laurin Isabel Bello Gutierrez

lunes 24 de agosto de 2009

A que huelo el mundo



...Disculpe este momento de conmoción, pero he decidido romper este silencio,

para decirle que tengo una nariz que ya es capaz de respirar por si sola,


Así que se puede llevar la suya a donde le plazca

porque ya no la necesito para respirar...




...La mía lo hace sola.



Laurin Isabel Bello Gutierrez

domingo 23 de agosto de 2009

Viajaría en cometa y en globo aerostático

Le regalaría mis dos segundos de inspiración a Bob Marley, acabaría con la revolución de las paredes llenas de anti evolución, me comería los dandis de mi vecinita para contarle las heridas a Van Gogh, hablaría de burdeles y burgueses con el señor Toulouse, le regalaría la palabra inspiración a alguien que conozca el dolor, aprendería a escribir con pluma para enviarle cartas a Picasso, me comería las tortas de Doña Bárbara, y me fumaría un cigarro con Gabo.

Comenzaría a escuchar Góspel para hablar de música con Ray Charles, me haría adicta a las letras de Santa Teresita para entender el arte de Miguel Ángel, me tragaría las palabras rotas para darle frases completas a Stalin y hacerle un afiche con photoshop, tocaría bajo fondo con una milonga de amor, hablaría de depresión con Freddie Murphy, y le brindaría un tequila a Chávela Vargas para hablar del verdadero amor.

Le depilaría las cejas a Frida para que me explique el desamor, con Fito tocaría el piano para saber lo que es dolor cuando se hace arte, le llenaría el mundo de post-its a Simón Díaz para que nunca deje de ser el Tío Simón, haría silencios para Chaplin y me compraría zapaticos de charol y un bastón, le mostraría la espalda desnuda a Ángel Sánchez para que me diseñe el dorso, me haría un tatuaje con tu nombre, comería mandarinas con Padrón para que me explique lo absurdo del olor, bailaría hasta que me ardan los pies para sentir lo que sintió Svetlana Zakharova la primera vez.

Sería la Mafalda de Quino para tener un amigo que se llame Felipe, le preguntaría a la señora Bravo qué es la Soledad, llevaría a Celia de nuevo a Cuba y fumaríamos habanos frente al mar, cuestionaría al Che sobre la opresión, a Gandhi sobre la libertad, a Gómez sobre Bolívar, y a la canción que suena ahora sobre tu presencia. Le regalaría una cámara fotográfica a Manuelita Sáenz, una fotocopiadora a Julio Cesar y hablaría con Cleopatra sobre moda.

Ni hablar de que me sentaría en un banquito junto a la Mona Lisa a sonreírle al Louvre por las noches, haría colores para Kandinsky, pintaría libertad con Chagall, jugaría a los dados con Michael Jackson, jugaría a las escondidas con Frank Quintero y haría que me cantara una canción. Me haría una foto desnuda en algún lugar de La Mancha, cabalgaría con el Quijote buscando el infinito, llevaría a Hitler a Disney, comería compota viendo Kurosawa.

Le abriría un Twitter a Blanca Ibáñez, le regalaría un carrito de colección al abuelo de Fidel, a Fidel le brindaría un café en Starbucks, rezaría a solas con la Madre Teresa de Calcuta, me cortaría el cabello junto a Bon Jovi, haría yoga junto a Madonna, hablaría de tiempo con Homero Simpson y le compraría cervezas a Lisa.

Cocinaría junto a Ángel Lozano, vería Discovery con la hija de mi amante inglés, le daría un Ipod a Topoyiyo, posaría para Playboy si Horacio Quiroga me hace un cuento donde hable de mi, besaría en la boca a Heath Ledger mientras esta disfrazado del Guasón, compraría Pixar y se la obsequiaría Enrique VIII, haría un Reality Show junto a Dumbo, y haría que algún político viera diez veces la película Fantasía.

Posaría en tutu para Degas y le regalaría Crayolas, le daría un cuaderno con hojas en blanco a Benedetti para que me escriba poemas, manejaría bicicleta con Neruda para que más nunca se aburra, mostraría las piernas desnudas con la Monroe, hablaría de musas con Almodóvar, le regalaría un avioncito de papel a los Lumiére, iría a la luna con Méliès.

Viajaría en tren por calles y campos egipcios, me sumergiría en lo más profundo del Nilo para sentir lo que sintió Mohamed la primera vez, iría al Santo Ángel al lado de Madame Bovary, recorrería Latinoamérica en bus para conocer pasiones, brincaría el charco una y otra vez para sentir lo que sintió Colón la primera vez, me iría al Congo en alpargatas, buscaría al Llanero Solitario y le preguntaría qué es la esencia, me comería los sesos de un mono con Yao Ming.

Entrevistaría al señor Ford para que me dé una buena idea, a Caltraba lo cuestionaría sobre el éxito, a Einstein sobre la ciencia y el amor, a Copérnico sobre la forma de su cerebro, a Platón lo haría que me explique mis propias utopías, a Aristóteles le brindaría una arepa, a Jonh Rambo le regalaría un día en un spa.

A J.K Rowling le preguntaría sobre los sueños, a la reina de Inglaterra le daría un paseo a pie por el centro de Caracas, a la princesa Diana la haría Ministra de la Educación venezolana, al príncipe Carlos le compraría unas metras, a Drácula lo llevaría a vivir a Miraflores, a Pinochet lo haría saltar en paracaídas, a Descartes le regalaría una máquina de rayos equis, desojaría flores con la paz de la Asunción y cantaría las mañanitas con el rey David.

Sería entonces, la mano que tira del gatillo, que mese la cuna, que toca unos labios, que seca unas lagrimas al borde del abismo, que come en silencio, que habla a solas, que mira sin tocar, que toca sin mirar, que duerme sin descansar, que aguarda para siempre la ultima caricia, que anhela fronteras, que da el apretón, que golpea con fuerza, que abre las ventanas y cierra algunas puertas.

...Y por siempre y para siempre contará las cenizas
que nos deja este amor al arte, esta camisa rota,
los dedos llenos de tinta, los pies descalzos
y la voz que aún estando en silencio nunca se calla...



Laurin Isabel Bello Gutierrez

sábado 22 de agosto de 2009

Como si fueras yo


Como si fuera posible patearte el trasero tres veces y seguir caminando, como si fuera correcto hacer silencio cuando se tiene el grito en la garganta, como si fuera justo hablar de futuro cuando ni siquiera se conoce el presente, como si fuera cierto todo lo que digo, como si fuera hermoso soñar con el Zahara para mi sola, como si fuera alagador hablar de pestañas, como si fuera sublime besarte la espalda, como si fuera estupido abrazar la almohada pensando en ti, como si fuera real hablar de política contigo, como si fuera cuasiperpecto todo lo que digo, como si fuera perfecto todo lo que dices, como si no hubieran otros ojos como los tuyos, como si te tuviera de frente, como si todo lo que hago fuera por ti, como si todo lo que escribo fuera para ti, como si la canción que suena la he escuchado mil veces mientras pienso en ti, como si fueras presencia, como si conociera el sabor de tus labios, como si conociera el aroma de tu cuello, como si supiera cuál es tu camisa faorita, las medias que nunca te quitas y el interior que tiene un huequito.

Como si fuera posible mirarte a los ojos y contarte las pestañas, como si quisiera hacerlo, como si te llamaras futuro, como si te hubiese conocido alguna vez, como si supiera de qué te ries y por qué lloras, como si supieras qué me mueve, como si conocieras los lunares en mi espalda, como si supieramos lo que va a pasar mañana, como si este mundo fuera nuestro, como si no existiera más que tu ausencia, como si las horas no valieran nada, como si la distancia fuera corta, como si bailar hasta que los pies me sangren solucionara todo, como comer cuscús como demente te diera el valor, como si el sol fuera tuyo y mio, como si todos mis preteritos pluscuamperfetos fueran tuyos, como si no existiera otro pronombre que tu, como si la gente que muere afuera no importara mientrás yo aqui sentada escribo para ti, como si el destino realmente existiera y nos perteneciera, como si esto ya no fuera lo suficientemente estupido, como si leerme a mi no fuera lo suficientemente masoquista, como si la palabra amor significara algo, como si el verbo quererte fuera realmente util, como si morir bailando fuera simple y sencillo, como si decir no fuera exquisito, como si pensarte fuera razonable, como si todo lo que dijera lo entendieras...



...Como si estas lineas
fueran para ti y no para mi...


Laurin Isabel Bello Gutierrez

viernes 21 de agosto de 2009

Tengo, tengo


Tengo una lista interminable de adjetivos calificativos para usted, otra lista de pretéritos pluscuamperfectos (nuestro lugar común), metros de cabello caído, una pollina recién cortada, los verbos nunca antes vistos, las razones nunca antes escuchadas, la canción más cursi del mundo, el aplauso que va por dentro (otro lugar común), las notas utópicas de aquella otra canción, un sitio de descarga emocional donde hay gente que me sigue (como si quisiera ser víctima del escarnio publico), tengo una foto de espaldas al sol y unos zapatos regalados, mil sonrisas de verano, 888 recuerdos vivos, un lunar insospechable, una espalda que quiere ser tatuada, el tatuaje del siglo, los refranes de la abuela, los golpes con la pared, con la puerta y si, con el sofá también. Tengo la audacia de Tío Conejo y los nervios de un ratón, las veces que he intentado volar, las tantas otras que sólo me quede a mirar, las manos de mi mamá, las piernas de mi papá, mi hermano tiene mis ojos, yo tengo su corazón. Tengo política para regalar, palabras atrincheradas, libros leídos y otros miles sin leer, los labios secos, las pestañas largas, pasos a pie, pasos de pasos, pasos contados, pasos descalzos, rodillas de acero, plegarias de 3 por cinco mil, un teléfono que siempre suena y yo digo "alo", trece veces trece, la concepción de que tiempo es igual a distancia, y la bendita mirada al otro lado del sol.





...Tengo, tengo
Y tu no tienes nada...

Laurin Isabel Bello Gutierrez

jueves 20 de agosto de 2009

Madame Gameela


Entre los recientes caprichos, esos que surgen para saciar el apetito carnivoro de devorar fronteras (sì que las odio), ha surgido la necesidad inminente de tener un camello, uno pequeño claro, nada exageradamente grande, ni tampoco diminutamente pequeño, uno en el que pueda dar paseitos por aquì y por alla. Pormeto alimentarlo con la mejor comida para camello (ahora que lo pieno, no sè què comen los camellos), le darè mucha agua, lo peinaré, lo bañaré y le daré un lindo lugar para dormir, le compraré juguetes para que cuando yo no este, no se aburra.

Bueno en fin, la idea del camello no es tan descabellada como parece, siendo objetivos, sería más saludable para el resto del mundo que yo tuviera un camello en vez de un carro. Además los camellos son nobles: ahorran mucha agua, cargan toneladas de cosas sin quejarse y sobre todo, recorren distancias largas, en fin, un camello es justo lo que necesito.



...Será niña y se llamará Madame Gameela
(lindo nombre para un camello, ¿no?)...






Laurin Isabel Bello Gutierrez

Nuestro absurdo olor a mandarina


En un Ramadán voluntario y aleatorio te sigo en el ayuno inesperado de mi paladar, en las fotos que gritan pretéritos pluscuamperfectos, en los sonidos que emiten acordes directos a tu presencia innata y grata, la de tiempo, la que va tras bastidores, la que deja huellas en el ombligo y no en otra parte, la que respira hondo en la frontera antes de dar un paso en falso, un paso a ciegas, un paso tan firme como lejano.

En los entretenimientos rutinarios, alterados en tiempo solo para hacerlos parecer distintos entre si, te busco en las redes sociales, en el espacio vacìo que queda justo a mi lado cuando camino por las calles, en las horas infinitas de sueño para engañar el tiempo, para que pase veloz y así la próxima vez que despierte, el cielo sea otro, la luna que tenía de frente ahora me de la espalda, las horas ya no sean un problema del reloj, y tu seas mas que una esencia a mandarina y albaricoque recién traído del otro lado del mundo.


...Dicen, por aqui, que el tiempo sobra,
pero la distancia tambièn,
asì que espero que el tiempo sea
proporcional a la distancia...


¡Brindame las pestañas!


Laurin Isabel Bello Gutierrez

miércoles 22 de julio de 2009

Espacio en blanco


Se permite el uso de caracteres, pero no para dejar espacios en blancos...

Se permite la escritura en diagonal, puede ser horizontal o vertical, simple y sencilla si usted lo prefiere, la verdad es que no me molestaría un poco de complejidad, ya que la multiplicidad de dialectos hoy en día esta de moda para el intelecto.

Se permite también el uso de signos y simbolos, pueden ser traídos de por aquí o de por allá, ya me las arreglaré yo para porderlos descifrar; el uso de caracteres especiales también esta permitido, pues para usted son de uso preferencial.

Es como llenar las formas de más formas, hasta que la forma inicial quede repleta de otras tantas, y así, sin espacios en blanco, sin grandes suspensivos, con mayúsculas sostenidas, con tinta por todas partes, eso sí, sustentándo cada gota, como aquella época en la que la tinta valía más que el oro, y el papel era un lujo faraónico.

Ahora, sucede exactamente igual, usted debería aprovechar que su dinastía ocupa el trono, para hacer un uso apropiado de este espacio en blanco, de esta tinta que gota a gota cae y revienta, y de este trozo de papel que a medida que se usa, se incrementa.


Laurin Isabel Bello Gutierrez

domingo 19 de julio de 2009

Today/Yesterday



...A vein was opened and ones eyes focused a horizon; after one year, the vein is still open and the horizon is the same!



...The cause did not matter, just the effect. And morning would not be more than the beginning...




Laurin Isabel Bello Gutierrez

lunes 22 de junio de 2009

Contigo

Pensé en un libro -como todos los años- porque creo que esa es una de las tantas cosas que siempre hemos compartido: amor a los libros y a las letras minúsculas, a las mayúsculas, a los signos de exclamación, etc. Pero este año, decidí regalarte algo de mis letras -aprovechando que ahora- no son tan distorcionadas, la O ahora cierra, la i siempre tiene su puntico, la M ya no se confunde con la N, la G aún me cuesta, pero bueno trabajo en eso.

En fin, debería comenzar diciendo gracias, pero hoy no estoy para la palabrita de siempre, aunque buena y muy util ella, pero hoy definitivamente no estoy para ella. Hoy quiero decir un poco más, hoy quiero recordar contigo, los tantos contigo que he tenido, la primera vez, la última, la de siempre, las grandes y las pequeñas, las bajas y las altas, todas ellas irrepetibles e insuperables, todas ellas contigo adelante, atrás, a los lados, arriba o abajo.

Podemos comenzar con tus brazos que conmigo aprendieron a ser cuna, con los mios que contigo aprendieron a volar, con tu espalda que fue mi primer avión, con tus hombros que fueron el asiento reservado en primera clase en mis viajes a Paris, con tus ojos que son las pupilas de los mios, con tu entreceja que es la ruta que camino, con tus manos que conmigo hicieron ciencia y arte, con tus letras que son mi firma personal, con tu paladar que es mi buen gusto, con mis ojos que contigo aprendieron a adivinar, con tus comidas que son mis anhelos permanentes.

Mi manía de andar descalza contigo descubrió lo exquisito de la grama en la planta de los pies, mi autoestima de superheroe contigo tuvo deditos en los pies, mi garganta agonizante contigo revivió una y otra vez. Las dudas de ambos caminan de la mano por calles y campos egipcios (sí, así versa una canción. Ja! Como si la hubiese escrito yo), mis silencios no serenos hablan con los tuyos de política y acción.

Tu mi me, mi yo contigo.


Laurin Isabel Bello Gutierrez

jueves 11 de junio de 2009

Pestañas/remsh 3eynak


Quiero volar. En serio, quiero volar. En globo aerostático como enamorada, en avión de pasajeros en primera clase o en turista, en avioneta de copiloto, en helicóptero de espectadora, en aeroplano de aventurera, en aviosito de papel como mensaje, en una hoja seca como el tiempo, en el viento como el perfume, en las manos como el deseo.

Quiero volar, quiero sentir el viento en la cara, el sudor frio en las manos, el minúsculo vacio en el estomago, el trago seco en la garganta, la presión en la cabeza, la dejadez en las piernas y la tensión en los pies. Quiero sentir esa libertad absoluta digna de quienes pueden volar, porque ya no quiero mirar hacia arriba, quiero estar ahí y mirar solo a los lados, hacia adelante y de vez en cuando hacia atrás.

Tal vez me puedas prestar un segundo tus pestañas, para viajar en ellas de una en una, deslizarme en sus ondas y amanecer con el brillo de tus ojos miel. Quizá, puedas cerrar los ojos un segundo para que yo me siente en la primera fila, y pueda hacerme dueña de cada uno de tus parpadeos, conocer el mundo a través de ellos, en vuelos interminables e intermitentes, para poder volar siempre que quiera, y el día que se cierren para siempre, será el día en el que ya no será necesario volar más…

...No te vayas lejos NUNCA sin decirme a dónde vas…
…Y para SIEMPRE invítame a volar…


Laurin Isabel Bello Gutierrez

lunes 1 de junio de 2009

Así


Así, con un plano general de ti, de tus pestañas capaces de conquistar el mundo, de tu sonrisa que es del tamaño de la frontera, de tus manos que hacen pollo y magia también, de tu cerebro que escribe al derecho y al revés, de tu espalda que se ha convertido en mi visión infinita de verdad.


Yo, te pondría en clave media, pero sólo porque es casi, casi la luz ideal, pero estoy más que segura que tanto en baja como alta te verías igual de bien. El color, definitivamente será psicológico-simbólico, psicológico porque queriendo o no juega conmigo, con mis sentidos, con ese cumulo de sensaciones nostálgicas, alegrías de a poquito y eso vale, esa cosita que es como un gusanito que anda descubriendo el mundo en mi estomago. Y simbólico, porque el juego de dorados, ocres y toda la gama de colores tierra se harían presentes nos guste o no, porque es uno de esos raros pero certeros puntos en común entre tu mundo y el mío, y con esa gama perfecta de colores, con ese primer plano del mundo que eres tú, mis ojos dibujarían una sonrisa a través de los tuyos, una sonrisa que coincidiría con la tuya, por supuesto.



La banda musical no podría ser otra que esta, esta que suena y que ni tu con tu cerebro ambidextro puedes entender, pero que también es un punto en común, es un país cercano al tuyo pero es también un ritmo similar al mío, y en la escena mientras nos reímos despiadadamente, como cómplices, te deletrearía en silencio la palabra LATINA, me dirías con los ojos un te amo, y entre golpes de caderas te dibujaría una sonrisa, eterna, para siempre, para mañana, para después, para el atardecer, para la luna, para el sol, para el frío y para el calor, para ti.



Y claro, no podría faltar nunca, el globo aerostático, la pipa, esa sinfónica, mis pies descalzos, mis ojos en tus pestañas y mi boca, mi boca enredada a tu sonrisa…


Laurin Isabel Bello Gutierrez

jueves 21 de mayo de 2009

Suspensivos

En un análisis idílico de la situación diría que ha sido un bonito final, una apoteósica despedida, como de reyes: sumamente protocolar, de manos secas, ojos fijos y expresión serena, ante todo serena.

En un análisis realista de la misma diría que sí ha sido de reyes, por esto de la protocolaridad, el desapego facial, la rigidez absoluta de unas manos que se mueren por sudar, de unos ojos que quisieran llorar, de unos labios que gritan una mueca, desde el cuarto de tortura para los nervios faciales, y de unos pies que se atormentan para que no se les escape un paso demás. Por eso es que siempre he odiado tanto el concepto de princesa y príncipe; me quedo con el de una linda damisela que un día cualquiera conoció a un feo sapito que la hizo reír a carcajadas, se enamoraron y así, él como sapo y ella como ella, vivieron riéndose entre tristes y felices para siempre.

Ah, porque eso de vivieron felices para siempre, tampoco me gusta, porque a la eternidad definitivamente le hará falta saborcito, algo de picantito, sal y pimienta, por supuesto también azúcar, pero de todo un poco, en proporciones equiparables para que nada se torne demasiado de esto o aquello; demasiado como los kilómetros que le faltarán a mis próximos meses, demasiados como los policías que están en la sala de inmigración del aeropuerto de Atlanta, demasiados como la cantidad de agua del Lago Michigan, como las películas que guarda Victoria, como la cantidad de azúcar que Yenny le pone a su café, y como la cantidad de personas que en este momento guardan silencio ante el grito.

Pero como la objetividad y la subjetividad son una vieja pareja de putas locas que se pelean en el subconsciente jugando a que saben mucho la una de la otra, jugando a meterse mano y a cambiarse los papeles en nuestros teatros privados, me debería limitar a decir que ni siquiera fue despedida, porque nunca existió el apretón de aquellas manos que se mueren por… de aquellos labios que gritan una… y de unos pies que se atormentan para… Sí, no hubo, en sus lugares el señor de barba desteñida, de zapatos perfectamente pulidos, de manos ásperas y envejecidas, de mirada no fría sino más bien helada, de facción inescrutable y de piernas largas, vino a sentarse en la línea que divide dos mundos, vino a hacerle honor a su nombre, vino a guardar silencio, y ahora esta sentado detrás de varios guardias de inmigración mientras bebe sorbos de café venezolano en un termo de starbucks, esa es su manera de hacer chistes mudos.

Y así es como de repente viene a colarse en la vida de cualquiera, a hacer de las suyas creyéndose el gracioso, haciendo chistecitos mudos, mientras en la sala de emergencia del hospital de la frontera la señora libertad esta en desespero crónico porque su hija la garganta ha quedado muda de un día para otro, su hermano corazón sufre de paros severos y su gemela esperanza descubrió el Movie Maker y desde entonces es adicta al programa, y pasa noche y día tratando de crear la historia perfecta. Mientras a ambos lados de la frontera hay unas manos que se mueren por… Unos labios que gritan una… Y unos pies que se atormentan para…



Laurin Isabel Bello Gutierrez

viernes 24 de abril de 2009

Relativo al cielo

Siempre pensé que si tocabas mil veces una puerta, al final se abriría una ventana, y así, entre el toqué de puertas y la apertura de ventanas se iba formando el mundito particular de suelas roídas por caminos a pie, de sonidos fugaces y tiempos volátiles, que conforman un todo etéreo, es decir, sutil, vago pero ante todo sublime, relativo al cielo.

Y así es, no hay puerta que se toque sin ventana que se abra, no hay ventana que se abra sin develarnos una puerta, y no hay golpeteo de puerta que no este acompañado del ritmo de tu musa, esa que baila al song de las candelas, de esas que se encienden en las orillas de las playas y se reflejan en tus pupilas, y te encienden -sin querer- el alma. Ella que con nombre o sin él danza y danza, se nutre del bossa, del jazz & blues, del tambor, de la salsita brava, del merengue y hasta de las letras de Residente para no tener excusas de repertorio cuando tu la necesites danzando en tu cabeza.

Ella, que la llamo ella mas por costumbre que por cuestiones de sexo, porque toma -según las particularidades del caso- el masculino o el femenino, incluso hasta ambos para hacer lo mejor posible su trabajo de servir en todo momento y lugar, de ser las letras mayúsculas (el grito), las cursivas (la caricia), las comillas (la ironía), los tres signos de exclamación (el jalón de orejas), para que nunca, nunca dejes de darle golpecitos constantes a las puertas, de entrar por las ventanas y seguir tocando otras puertas.

Ella que también es el plural (ustedes y ellos), los puntos suspensivos (la incertidumbre y el misterio), los signos de interrogación (la duda), los signos sin sentido (la palabrota), las comas (el más), el punto final (el se acabo), y por supuesto los paréntesis (la esencia).

...Gracias una y mil veces más por las danzas permanentes, el golpeteo constante y la mano extendida en la distancia...


Laurin Isabel Bello Gutierrez
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